Hace un año

El  8 de agosto recordamos que hace un año Argentina se pronunció a favor de la vida.

No fue sólo el voto de algunos de los representantes del pueblo, sino la expresión de una amplia
mayoría del pueblo argentino que silenciosamente y también bulliciosamente se expresó en favor
de la vida.
Sin embargo, las huestes de los pañuelos verdes, que son minoría, siguen enfervorizando sobre
todo a los chicos jóvenes para alistarlos en las filas de los que quieren la muerte de los inocentes.
Lo hacen con el dinero de todos nosotros, que aportamos con nuestros impuestos y
contribuciones, porque lo hacen con el apoyo y la “dictadura democrática” del Estado.
Lo hacen desde los organismos dedicados a la salud y a la educación.

Hace poco tiempo en un artículo de un diario local se publicó que en Jujuy ya se habían realizado
200 ILE , como si esto fuera un avance jurídico y político. ¡Qué vergüenza!
Si pusiéramos 200 cadáveres en una esquina seguramente saldríamos en los diarios con el título
de “masacre”, como lo que ha sucedido en EE.UU. en estos días.

Sin embargo, nadie habla en tales términos y si alguno lo dice es crucificado mediáticamente,
como si matar niños en el seno de las madres no fuera eso mismo: masacre.
Se pretende desde la educación imponer la idea de que el aborto es un “derecho humano”, es
decir, que tenemos que enseñarles a los niños y jóvenes que matar a un inocente es casi una
virtud.
En nuestros ámbitos académicos se enseña y se impone la “ideología de género” que promueve
precisamente todas estas barbaridades. Con palabras bonitas y atractivas engañan, mienten e
imponen una ideología totalmente anticientífica y que quita todas las libertades fundamentales,
como ya sucede en otros países como Canadá.
Los argentinos no queremos estas cosas y menos que las enseñen a nuestros hijos.
Estamos a pocos días de las elecciones . Es el momento de pronunciarnos con el voto apoyando a
todos los candidatos pro-vida y dándoles un escarmiento a los que promueven el aborto y la
ideología de género.

Varios obispos han salido en estos días a orientar a los cristianos en esta instancia electoral,
recomendando precisamente esto.
Pero esto no es sólo para los católicos, sino para todo hombre de buena voluntad que quiera una
patria en donde valoremos la vida y la familia, y saquemos de la agenda todo aquello que va
contra la ley natural, esa ley que está inscrita en el corazón del hombre y en el corazón de la
misma naturaleza.
Dios no nos ha creado al tuntún y no somos producto de la casualidad o de la simple evolución.
Respetar la ley natural es respetarnos a nosotros mismos , lo que somos, lo que hemos recibido, lo
que se nos ha dado como riqueza y como tarea.
Al conmemorar el primer año de una votación histórica en la Argentina, volvamos a levantar las
banderas de la vida y la familia y volvamos a decir “sí a las dos vidas”.
Que los candidatos entiendan que hay una gran mayoría, generalmente silenciosa y humilde del
interior del país, que no quiere una Argentina en donde la muerte sea ley y la familia sea disuelta.

P.GERMAN MACCAGNO

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